Elina Rostan y Ana Laura Fraga, analizan el libro publicado en ocasión de los 60 años del colegio.

Contentas con el resultado y muy entusiasmadas con el camino que se abre en el Latino, Elina Rostan y Ana Laura Fraga, explicaron todo lo que significó para ellas haber trabajado, junto a otros docentes, en el libro “Experiencias en el Colegio Latinoamericano, narraciones, subjetividades y prácticas”.Ambas coinciden en una definición que sintetiza el logro más importante del trabajo realizado: “La alegría de este libro es el encuentro”.

“Esa es la frase que mejor lo define”, explica Elina. “porque mi tarea fue coordinar, y al hacerlo, me gustó mucho encontrarme con colegas muy distintos, ver el entusiasmo que le ponen a lo que hacen, las ganas de mejorar y compartir. Son cosas que producen mucha alegría y esperanza a quienes estamos en la educación y formamos parte de esta hermosa comunidad educativa”.

“El libro es sin duda un punto de encuentro y ojalá puedan venir otros”, agrega Ana Laura, “porque invita a los docentes a embarcarse en un desafío muy grande, que es producir conocimiento desde la práctica en el aula, como un hecho derivado de nuestro trabajo con los chiquilines”.

Tanto Elina como Ana Laura sienten que allí radica una de las grandes novedades del libro. “Hubo un trabajo en conjunto de todos los sectores del colegio, algo muy valioso que nos sirvió para comunicarnos, entre todos, nuestra forma de trabajo y ver que, como comunidad educativa, tenemos sentidos comunes que son muy necesarios”.

“El trabajo docente es muy aislado y hacerlo con otros te ayuda a reflexionar, a tomar distancia de lo que haces y a transformar esa práctica en enseñanza, para lograr aprendizajes satisfactorios en nuestros alumnos”, señala Elina.

Precisamente en el colegio se está trabajando ahora con todos los sectores en crear un ámbito de reflexión sobre las prácticas de enseñanza, “y en esto, el libro fue un buen punto de partida para seguir este camino, porque se generaron los espacios adecuados, y estaría buenísimo que siga sucediendo”, completa Ana Laura.

El diálogo se profundiza en el análisis de la educación actual y la coordinadora del libro alude a uno de los objetivos centrales de la obra, convertirse en un aporte del colegio y ofrecer nuevas oportunidades educativas.

“La estrategia del Latino marca también una forma de trabajo. Los docentes tenemos y debemos transformar nuestras prácticas. Siempre hay cosas para revisar y mejorar en lo que hacemos. No solo a nivel cognitivo sino también en las relaciones y emociones que trabajamos en las clases, ¿cómo vemos a los alumnos?, ¿qué oportunidades observamos en ellos?, ¿qué oportunidades les damos para que aprendan? Son muchas variables que tenemos en juego, y necesitamos sistematizar más lo que hacemos para ser cada vez más profesionales”.

“Es una forma de trabajo necesaria, porque si realmente queremos cambiar la enseñanza, debemos aceptar que uno de los mayores problemas, no tiene que ver con los resultados, sino con las formas de enseñanza que siguen siendo bastante conservadoras con respecto a la sociedad de la información y el conocimiento, en la que vivimos. Y para cambiar ese núcleo conservador, hace falta este tipo de trabajos, que sea el propio docente el que tome consciencia de esa necesidad. Es difícil cambiar por mandato. Con un trabajo riguroso que implica estudio, tiempo y una cosa que los docentes no hacemos muy seguido, y es la escritura, que nos permite tomar distancia de lo que hacemos. Hablamos mucho, pero escribimos poco, entonces también en este sentido este libro permite sistematizar una forma de trabajo que ojalá se conserve en el colegio”, concluyó.

Ademas…El libro “Experiencias en el Colegio Latinoamericano. Narraciones, subjetividades y prácticas fue presentado el 21 de marzo. Puede ser retirado sin costo por las familias de los alumnos del Latino en Administración. También está a la venta en la librería Escaramuza a $300 por ejemplar.