FOTO: CEDAL Archivo

Pasaron 10 años desde que quien fundara nuestra Institución junto  al Psicólogo Mauricio Fernández, partiera  dejando un  legado que es enorme. Carrasco fue una persona particularmente comprometida.  La política, psicología y la educación signaron  gran parte de su vida.

Aún en las convesaciones casuales era un placer escucharlo. Carrasco contaba anécdotas en las que participaban personalidades como Felisberto Hernández, Vaz Ferreira, Miguel Angel Pareja, Alfredo Cáceres… con quienes intercambió y fue aprendiendo, co construyendo pensamiento, propósitos, objetivos.

Nuestro fundador era, por sobre todas las cosas, libertario, respetuoso de la vida en sus diferentes expresiones, generoso, humilde, comprometido, perseverante, inteligente, luchador incansable.

Sabedor de lo que se juega en los primeros años de vida (primera infancia) decidió junto a Fernández comenzar con  el Primer Instituto[1] de Formación Preescolar en el año 1956.

Ya en 1966  escribía

 (…)En efecto, nuestra Sociedad ha venido planteando en el curso de los últimos años una serie de necesidades, falsas o no, resultantes de un incremento acelerado de la población, de las modificaciones esenciales de la vivienda tipo, de las exigencias económicas requeridas por un nivel de vida creciente, incluso, de la superación técnica que a través de utensilios y aparatos ha modificado la estructura de la familia y el tipo de relación interpersonal de sus integrantes

Tratándose de una sociedad de cambio rápido, los mecanismos tendientes a absorber las consecuencias de esas variaciones no se han desarrollado a ritmo paralelo, lo que ha determinado un serio desajuste en la organización de la vida familiar y por ende en la personalidad y conducta del niño.(…)

El Latinoamericano surgió como una verdadera Sociedad sin fines de lucro y con gran apoyo de los padres que integraban el Consejo Directivo junto a los fundadores, universitarios en su mayoría que mandaban a sus hijos a la “Escuela de Carrasco”. Así y entre todos, se  pudo  comprar la casa en la que hoy nos hallamos, con mucho ingenio, con apoyo de las familias, con historias muy divertidas para recaudar fondos y sostener la institución en la que participaban figuras de la cultura nacional.

Se trataba entonces de la comprensión de los que significan los primeros años de vida y la necesidad de contar con un espacio-tiempo de socialización, un lugar pensado para los niños, en el que fueran aprendiendo y desarrollando con el aporte de profesionales (maestros, psicólogos en un comienzo) su infancia, como seres humanos libres.

Carrasco señalaba la importancia de la investigación, siendo el vínculo- adulto niño un tema central en la propuesta del Latinoamericano.

“(…) el proceso de Socialización es la variable educativa que, dependiendo del enfoque institucional, conducirá o no a la conformación de una ideología que posibilite la libertad personal.[2]

Así recordaba los primeros años:

(…) Durante todo este tiempo tuvimos una especial preocupación por el tipo de relación que se estableciera entre el adulto y el niño dentro del Instituto. Intentamos eliminar en todo lo posible el estilo autoritario y paternalista de relación, procurando que el niño sintiera como ámbito propio el espacio del jardín de infantes y que él, con su propia actividad y expresión de necesidades, fuera conformando el espacio y el tiempo de su existencia en el jardín.

Alentamos en todo lo que fue posible el establecimiento de un diálogo permanente entre el adulto y el niño y nos propusimos estimular todas aquellas actividades que fortalecieran su personalidad, la seguridad en sí mismo, la distribución justa de los bienes a su disposición y el libre juego de su potencial creativo. (…)[3]

 Carrasco fue un adelantado a su época. El Preescolar del Latino fue realmente una alternativa en educación, un Jardín donde se investigó y trabajó en Educación en Primera Infancia.

Quienes tuvimos la posibilidad de trabajar en las Juntas de Directores con él, supimos de su reflexión y necesidad de apertura constante, su pensamiento en re elaboración permanente, de cómo planteaba lo importante aún en medio de las urgencias.

Una vez más, Hasta Siempre, querido compañero.

 Martha Delgado

Directora de Preescolar

 

[1] Desde un comienzo se trabajó en investigación. Pocos años después de iniciado el Instituto, Carrasco y Fernández publicaban la Escala Montevideo, cuyas pautas se basan en el trabajo de una década con una población de 2000 niños  y un total de 160.000 pinturas estudiadas. Esta Escala con adaptaciones a la población, fue aplicada más adelante en Chile y Holanda.

[2] Memorandum: un documento para la discusión. Pág. 105

[3] Nota desde Utrech  (1984) Pág. 38