Debido a la pandemia mundial que vivimos hoy en día el miedo y la paranoia son unos de los grandes protagonistas internacionales, y parece que la única solución a este sentimiento colectivo es la esperanza de que, gracias a los avances científicos, se logre desarrollar una vacuna que vuelva a las personas alrededor del mundo capaces de luchar contra el COVID-19. Por esta razón muchos científicos están corriendo una carrera contrarreloj para intentar que la enfermedad no se siga expandiendo, el problema es que para distribuir internacionalmente una vacuna se deben tener pruebas de que realmente solucione la enfermedad y que no genere daños colaterales. Siendo gran parte de la población consciente de esto, se generó un revuelo internacional cuando dos importantes médicos franceses realizaron declaraciones muy polémicas sugiriendo que las vacunas que se estaban desarrollando deberían ser testeadas en habitantes del continente africano. Estos dichos son fácilmente catalogados como pertenecientes a una actitud imperialista, conociendo el historial de Francia y el resto de Europa en dicho proceso histórico.

Vínculo entre la ciencia y el imperialismo

Según el historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari, durante años incluso previos al 1870, los científicos europeos han encontrado una ayuda imprescindible para demostrar y crear todas sus teorías: el imperialismo. Este proceso impulsó a la ciencia como nunca antes dentro del continente y logró trasladarla al resto del mundo. Los gobernantes hambrientos de nuevos territorios para expandir sus riquezas, extraer nuevos recursos y para civilizar a todo ser diferente a ellos, organizaban estudios de cada ámbito del nuevo territorio llevando consigo expertos en cada área para gobernarlo de la forma debida. Por esta razón podemos afirmar que el proceso mencionado también se vio beneficiado de la misma forma por la ciencia, incluso consideraban y justificaban su accionar bajo el nombre de proyecto científico. Tomando en cuenta las afirmaciones de Harari, podemos aplicarlas ahora a los médicos franceses. Jean-Paul Mira y Camille Locht probablemente cegados por la desesperación de dar una respuesta a la demanda del mundo entero, han caído en las creencias lamentables que años atrás su tierra ha sido capaz de defender y promover.

¿Es importante remarcar que los médicos son franceses?

Hoy en día gran parte del mundo responde a lógicas europeas (políticas, económicas, religiosas) las cuales fueron instaladas precisamente durante el proceso del imperialismo. Francia durante el siglo XIX tenía bajo su poder a numerosos territorios africanos, explotando indiscriminadamente sus recursos y habitantes. Estos últimos eran percibidos por los europeos, con el aval de la ciencia, como una raza inferior, similar a los monos, los cuales según ellos debían ser civilizados y adaptados a sus métodos, actitud digna de la raza dominante que creían representar. Esto se explica con, por ejemplo, la malinterpretación y mal uso de los estudios del científico Charles Darwin en el cual se refugiaban los europeos para argumentar su debido dominio sobre los africanos, que eran a su entender subdesarrollados. El capitalismo y la ciencia moderna que poseía Europa en aquel entonces fueron el impulso clave para alcanzar el poder de gran parte del mundo, logrando que hasta los líderes de los movimientos que se oponían a sus formas, las criticaban utilizando la modalidad de estudio europea. Respondiendo a las declaraciones de los médicos franceses en los últimos días, el director de la OMS las ha catalogado como propias de una “mentalidad colonial”, la cual corresponde a las absurdas creencias europeas e incluso científicas, que llevaron a la explotación, sobre todo humana, de los africanos durante el imperialismo.

Experiencias de vacunas y los países africanos

            No sería la primera vez que científicos tratan de utilizar África como un laboratorio de experimentación, increíblemente después de la independencia de los pueblos africanos existen casos de pruebas de vacunas en su población para luego beneficiar al resto del mundo a costa de ellos. Como ejemplo, podemos tomar la feroz lucha de este continente contra el VIH, África presenta holgadamente la mayor tasa de infectados por este virus y la enfermedad del SIDA. Esto se puede argumentar debido a la desigualdad de atención médica de esta región en comparación con el resto del mundo. Refugiándose en esta justificación muchos científicos han llegado a África para desarrollar una vacuna que finalmente termine con la propagación del VIH y ayude a que sus afectados se recuperen, es también una realidad que por más que se logre una solución los africanos no podrían utilizar este método ya que su sistema de salud no cuenta con los recursos para cubrir a los enfermos. Analizándolo me parece que una vez más, tal vez ingenuamente, se abusó del continente y de su población para beneficiar en mayor proporción al resto del mundo que a ellos mismos, y al parecer algunas personas sienten que deberían seguir haciéndolo hoy en día.

Podemos encontrar casos de científicos experimentando en distintos grupos de personas, pero no es fácil encontrar en consentimiento de ellos o una justificación lejana a la creencia que determinadas vidas valen menos que otras. Un ejemplo es el del Escorbuto, una enfermedad que se cargó la vida de 2 millones de marineros entre los siglos XVI y XVIII hasta que Lind, un médico escocés, experimentara varios tratamientos en distintos grupos de marineros que serían expuestos a la enfermedad, de esta forma averiguó que la manera de sobrevivir era la ingesta de alimentos con vitamina C. Gracias a este descubrimiento muchas embarcaciones lograron cumplir el objetivo de colonizar nuevas tierras alrededor del mundo.

¿Vínculo de dependencia?

Durante el proceso del imperialismo, los colonizadores realizaron cambios bruscos dentro de las nuevas tierras, uno de ellos fue el descenso de la mortalidad logrado a partir de la cura de enfermedades tropicales.Estas fueron tratadas por médicos europeos en establecimientos equipados para salvar la vida de los habitantes del nuevo territorio, ya sean europeos o población autóctona. Visto desde el punto de vista científico esta fue una consecuencia positiva debido a que permitió el avance de la ciencia global, dejando alguna muerte como consecuencia pero salvando muchas vidas a la vez. Una de las tierras que los europeos a finales de siglo XVIII tomaron fue la que hoy conocemos como Tasmania, en donde se abusó de la población buscando su adoctrinación y en caso de que no cedieran su destino sería la muerte. Los cadáveres obtenidos se usaban para el estudio y la exposición del conocimiento común, sin esos cuerpos muchas enfermedades no hubieran sido detectadas y muchas vidas no se hubieran salvado, pero ese conocimiento no deja de provenir de un claro abuso. Actualmente los muertos infectados con covid-19 son estudiados para el conocimiento mundial de síntomas, efectos y consecuencias de la infección. Se necesita de aquellos que hayan transitado la enfermedad para prevenir que otros se contagien, por eso se habla de una dependencia con los que sufren, pero ¿Hasta dónde es moral aprovecharse de la desgracia del otro?¿Cuáles son las consecuencias?¿Quiénes son para aprovecharse de los no privilegios de los otros para su propio beneficio?¿Hay vidas que valen más que otras?. A mi entender tendríamos que esperar una crítica como sociedad de la desigualdad en los distintos territorios del mundo, no la explotación de la misma. Justamente este fue un punto que me llamó la atención de los médicos franceses, según ellos se debería abusar de África por su sistema de salud insuficiente antes de proporcionarle los recursos necesarios o de actuar como una sociedad unida y ser al menos críticos, no naturalizarlo.

Carolina Silvera

Alumna de 6º Economía

 

Bibliografía:

  • Harari, Yuval Noah (2019): De animales a dioses. Breve historia de la humanidad , Montevideo: Penguin Random House Grupo Editorial.