Cuando los fundadores del Colegio Latinoamericano eligieron este nombre para nuestra institución, no lo hicieron al azar. Hubo una intención. Esa intención está ligada a la necesidad de reconocer la propia identidad, de investigar lo que nos pasa con parámetros propios, de educar desde los problemas latinoamericanos y no desde el supuesto saber civilizado eurocéntrico. Así fue por ejemplo, que Carrasco creó su Psicología Crítica Alternativa.

Para nosotros, como institución, la singularidad, la diversidad, la identidad única, siempre ha sido un valor fundamental. Muchas veces este valor está reñido con la idea de la escuela homogeneizante. Por ello, desde muy temprano la vocación del Latino ha sido atender a cada uno según sus posibilidades, intentando respetar las cualidades personales para descubrir la potencia de cada quien y desarrollarla.

Hoy queremos llamar la atención sobre este carácter diverso de nuestro colegio compartiendo algunas historias que muestran su lado plurinacional. Queremos celebrar la integración natural de niños y adolescentes provenientes de diversos países  de Latinoamérica o fuera de ella, que transitan hoy su experiencia escolar en el Latino, y que pueden compartir la experiencia porque aquí se les respeta como son. A ellos va un especial reconocimiento y agradecimiento por enriquecer nuestras aulas, nuestros patios, nuestras experiencias. Y a todos sus compañeros, docentes y funcionarios, un agradecimiento por ayudarlos a que su integración social sea amena, cálida y respetuosa de su cultura.