Extracto de texto de la Ps. Virginia Varela Zitta.

Para que un niño pequeño se apropie del Jardín de Infantes como un lugar significativo para él, es preciso que tengamos en cuenta que se trata de un proceso paulatino, que suele tener avatares que le son propios y otros que son más o menos comunes a todo niño. En este proceso que lleva su tiempo, intervienen el niño, su familia y los adultos referentes de la Institución.

Para el niño, significa recorrer un camino que lo lleva de su natural desconfianza inicial por el lugar y las personas desconocidas, a la confianza y bienestar en y con ellas. Durante ese proceso es importante establecer claramente unos parámetros cotidianos, para que estos actúen como marco que facilita el establecimiento gradual de dicha confianza. La estabilidad de las personas que lo acompañan (maestros, familia), el espacio organizado con elementos que día a día se repiten, y los tiempos breves en principio, funcionan como ese marco estable y preciso que proporciona seguridad.

No menos importante es la actitud y disponibilidad con que la familia entrega a su hijo en la Institución. Si la familia confía en su propia decisión y en que finalmente su hijo se integrará y aceptará el Jardín, es más probable que el niño finalmente confíe, pues sus temores naturales encuentran como respuesta de sus mayores una actitud serena, distinta a la de él, lo que sirve de referencia que ordena al niño y calma su ansiedad.

¿Por qué es necesario comprender a cabalidad la importancia de este momento en la experiencia vital de los niños? Porque es parte de una iniciación a la vida extra-familiar, institucional educativa, que en la medida en que se viva dentro de lo esperado y con resultados positivos para el  niño, facilitará el ajuste a otros cambios por vivir. Además, porque entendemos que contribuirá en el armado de recursos internos, mentales, para afrontar nuevas experiencias, lo que es en definitiva, promover el crecimiento, la creciente autonomía de los niños, y otros futuros aprendizajes.

Ps. Virginia Varela Zitta, psicóloga de preescolar del Colegio desde 1992 hasta 2018.